"Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí". – Juan 15:4 NVI
Jesús solía enseñar por medio de imágenes conocidas, como semillas, ovejas, pan, agua y vides. En Juan 15, describió la relación entre Él y Sus seguidores como la de una vid y sus ramas. Una rama no puede sobrevivir ni dar fruto cuando está separada de la vid. Debe permanecer unida para recibir el alimento que necesita.
Estas palabras de Jesús son una imagen de la vida cristiana. No fuimos creados para vivir independientes de Cristo. Estamos llamados a permanecer unidos a Él. Permanecer en Cristo es una manera diaria de depender de Jesús. Consideremos tres pasos prácticos para permanecer en Cristo.
1. Mantente conectado por medio de la oración y las Escrituras.
Una rama no da fruto esforzándose más; da fruto al permanecer unida a la vid. De la misma manera, el crecimiento espiritual comienza con la dependencia de Cristo.
La oración es la manera en que nos comunicamos con Dios. Como en cualquier relación, la intimidad crece cuando pasamos tiempo conversando juntos. Leer las Escrituras diariamente es una de las principales maneras en que Dios nos habla. Por medio de la Biblia, Él moldea nuestra manera de pensar, corrige nuestras decisiones, fortalece nuestra fe y nos recuerda quién es Él. Aparta tiempo cada día para orar y leer las Escrituras. Unos cuantos momentos de quietud con Dios pueden redirigir tus pensamientos y tus prioridades.
2. Responde con obediencia cuando Dios habla.
Permanecer en Cristo implica obediencia. Permanecer en Él cambia la manera en que vivimos. Jesús dijo: "Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor" (Juan 15:10 NVI). El Espíritu Santo puede revelarnos una actitud, un hábito, una relación o una decisión que no honra a Dios. Cuando esto sucede, podemos poner excusas y resistirnos, o podemos responder con humildad. Una respuesta fiel incluye tres pasos:
Convicción: Reconoce lo que Dios te está mostrando.
Confesión: Admítelo con honestidad delante de Él.
Obediencia: Elige una nueva dirección.
Permanecer se vuelve práctico cuando la verdad de Dios pasa de nuestra mente a nuestro corazón, y luego a nuestras decisiones.
3. Vive como amado de Dios y ama a los demás.
Permanecer en Cristo nunca se trata solamente de "Jesús y yo". A medida que permanecemos cerca de Él, Su amor comienza a fluir a través de nosotros hacia los demás. Porque hemos recibido el amor de Dios, podemos ofrecer perdón, ánimo, paciencia, compasión y generosidad. No amamos a los demás para ganarnos la aceptación de Dios, sino que amamos porque ya somos aceptados en Cristo.
Una palabra final
Jesús nos da varias promesas relacionadas con permanecer en Él.
Primero, nos dice que nuestras oraciones serán contestadas a medida que permanecemos en Él y permitimos que Sus palabras moldeen nuestros deseos (Juan 15:7).
Segundo, permanecer en Cristo glorifica a Dios, porque nuestra vida comienza a dar fruto espiritual (Juan 15:8).
Tercero, el amor de Dios se hace evidente en nosotros. Otros pueden comenzar a notar una paciencia, una bondad y una gracia que no podrían provenir únicamente del esfuerzo humano (Juan 15:9-10).
Finalmente, nos encontraremos rebosando de un gozo profundo y duradero (Juan 15:11).
Entonces, ¿cómo permanecemos en Cristo? Mantente cerca de Jesús. Toma en serio la oración. Abre Su Palabra. Obedece cuando Él hable. Deja que Su amor fluya a través de ti hacia los demás.
Permanece en Cristo hoy. Su vida es suficiente para ti.
Oración
Padre, sigue manteniéndome dependiente de Ti a medida que crezco espiritualmente, porque sé que sin permanecer en Ti no puedo madurar en mi fe. En el nombre de Jesús, amén.
Profundiza:
Permanece en Su Palabra (Juan 15:7).
Lee lentamente un pasaje breve de las Escrituras.
Pregúntate: ¿Qué está revelando Jesús acerca de Sí mismo y cómo debo responder? Medita en silencio en un solo versículo a lo largo del día.Da fruto (Gálatas 5:22-23).
Al final del día, reflexiona: ¿Dónde vi que el amor, el gozo, la paz, la paciencia o la bondad de Cristo se expresaron a través de mí? ¿Dónde me resistí a Él? Dale gracias por el fruto.



