“Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor.” – Colosenses 3:23-24 NVI
Construyendo una Ética de Trabajo Sólida
Conseguí mi primer empleo cuando tenía 17 años, como parte del equipo de mantenimiento de mi iglesia. Pasaba gran parte del tiempo en ese rol armando y desarmando para los servicios y eventos, asegurándome de que los suministros estuvieran listos para los programas de fin de semana y entre semana, recogiendo basura y limpiando todo el campus por dentro y por fuera. ¡Te sorprenderías de los desastres que la gente puede dejar en una iglesia!
Aprendí mucho de ese primer trabajo: la importancia de hacer incluso las tareas más pequeñas con excelencia, que todos los roles —incluso los que nadie quiere hacer— son importantes para el equipo, y que Dios ve el trabajo que hacemos aun cuando nadie más lo ve. Él recompensa nuestro esfuerzo de maneras que no siempre esperamos. Mi primer empleo no era el más glamuroso, pero me mostró lo importante que es trabajar con empeño y cómo la fidelidad en lo pequeño puede abrir el camino hacia cosas más grandes.
La persona promedio pasa casi un tercio de su vida adulta trabajando de alguna manera. Dado que el trabajo es una parte tan grande de nuestras vidas, es importante aprender a prosperar en los roles que desempeñamos en el lugar de trabajo.
Una Perspectiva Bíblica del Trabajo
En Colosenses 3:23-24, el apóstol Pablo instruye a los creyentes sobre cómo deben ver su trabajo. Pablo escribe que debemos servir a quienes trabajamos como si estuviéramos sirviendo a Cristo. Cuando elegimos dar lo mejor de nosotros de esta manera, ya sea en casa, en el trabajo o en cualquier otro lugar, el Señor nos dará una herencia como recompensa, porque en realidad el verdadero Jefe para quien trabajamos es Él.
La clave para tener éxito en nuestro trabajo es servir como si estuviéramos sirviendo directamente a Jesús.
¿Qué significa trabajar para el Señor y no para la Gente?
Significa llegar cada día al trabajo con una buena actitud, agradecidos por las bendiciones de nuestro empleo actual —sea o no nuestro trabajo soñado—. Nos esforzamos en ser fieles con lo que se nos ha confiado. Trabajamos duro y damos lo mejor, no lo que sobra. Nos lanzamos al trabajo con entusiasmo en lugar de evitarlo o hacerlo a medias. Usamos las habilidades y dones que hemos recibido, incluso (¡y especialmente!) cuando son distintos a los que otros han recibido. No nos comparamos con nuestros compañeros de trabajo; más bien, buscamos maneras de ayudar a que otros en nuestro equipo tengan éxito en sus roles.
Lecciones para Aplicar en el Lugar de Trabajo
Adoptar este enfoque en el trabajo no siempre será fácil. Tampoco garantiza que recibirás un ascenso al final de la semana (o nunca). Pero decidir trabajar de esta manera glorifica a Dios, y tarde o temprano, otros notarán un trabajo bien hecho. Comprometerse a honrar a Cristo en todas las áreas de tu vida abre el camino a mayor satisfacción en la etapa profesional en la que te encuentras ahora.
Profundiza Más
¿Qué desafíos estás enfrentando en tu trabajo que hacen difícil trabajar para el Señor en lugar de para la gente?
¿Conoces a alguien que esté sirviendo a Dios de la manera en que Pablo habla en Colosenses 3:23-24? ¿Qué cualidades de esa persona admiras? ¿Cuál es una manera en la que puedes seguir su ejemplo esta semana?



