—Yo soy el pan de vida —declaró Jesús—. El que a mí viene nunca pasará hambre y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed. – Juan 6:35
Deja que Jesús llene el vacío
Nunca he conocido mi vida sin hambre ni sed. En momentos de ayuno, o tras una época en la que no he tenido toda la comida que deseaba o necesitaba, lo he sentido: he sentido ese vacío. Cuando hace calor y sudo, tengo sed. Necesito agua para recuperarme y seguir con vida. Nadie puede pasar unos días sin agua. Dios nos creó así porque es esencial para vivir.
Lo que Jesús realmente está diciendo
En este caso, Jesús nos dice: si vienes a mí, nunca más tendrás hambre ni sed. ¿ Acaso nos está diciendo que renunciemos a la comida y al agua por completo? No lo creo. Creo que está usando algo tan familiar para nosotros para revelar una verdad espiritual a la que debemos aferrarnos. Si alguna vez has recurrido a algo para sentirte satisfecho —quizás una sustancia, una página web o el juego—, llenaste algo dentro de ti. En ese momento te sentiste bien. Pero después de un tiempo, el vacío regresa y te sientes aún más vacío que antes de actuar. Yo mismo lo he experimentado, y duele. Hay un vacío dentro de nosotros que solo Jesús puede llenar. Eso es lo que nos está diciendo aquí. Una y otra vez recurrimos a las cosas que creemos que nos ayudarán a sobrellevar el día. Pero Jesús nos dice: si vienes a mí, ese vacío sí puede llenarse.
Lleno de cosas buenas
Es como ir a un restaurante y pedir toda la comida que quieras. La disfrutas, es rica, es saludable. Luego te traen un trozo de tarta de queso; sabes que no te conviene, pero estás lleno de lo bueno. Quizás desees algo que te haga daño, pero estás tan lleno de lo bueno que ya no te queda sitio. Piensa en eso con Jesús. Si te llenas hasta sentirte satisfecho en Él y no necesitas nada más, las cosas que te harían caer, no tienen cabida.
Ahora bien, diré esto porque la adicción es algo muy real. Quizás te encuentres inmerso en ella, donde ese vacío te parezca tan normal, y escuchar este pasaje bíblico te resulte un golpe bajo. Pero tal vez valga la pena creer. Soy la prueba viviente de que acudir a Jesús en medio del vacío es la oportunidad perfecta para que Él intervenga. Él quiere llenarte; no diría esto si no quisiera.
Atrévete a creer
Dondequiera que te encuentres, atrévete a creer. Tal vez estés inmerso en una adicción; atrévete a creer que Jesús cumple lo que promete. Si buscas una salida, contamos con pastores en nuestro equipo. Llámanos. Queremos hablar contigo, orar contigo y brindarte los recursos necesarios para que puedas comenzar el proceso de salir adelante y recuperar tu salud. Tal vez no estés en una adicción, pero sientes un vacío y no sabes a dónde acudir. Acude a Jesús. Él dice: «Yo soy el pan de vida». Él te satisfará. Dale una oportunidad y te lo demostrará.
