La temporada navideña es, sin duda, uno de los momentos más difíciles para estar soltero. Estás sentado en la cena de Acción de Gracias escuchando a todos decir: “Estoy agradecido por mi increíble esposo/esposa”, “Estoy agradecida por mis hermosos hijos”. A donde volteas, hay parejas felices con pijamas navideñas combinadas y familias sonrientes eligiendo el árbol perfecto en la granja de árboles de Navidad.
Y claro, te alegras por ellos. (Sí, de verdad que sí).
Pero con tanta alegría y unión en el ambiente durante esta época del año, es completamente normal experimentar emociones confusas —y a veces contradictorias—.
Aquí tienes algunas cosas que puedes hacer al respecto:
Si te sientes triste…
Escribe en un diario, ora, llama a un amigo de confianza. No te avergüences por sentirte desanimado(a). A menudo pensamos que no tenemos derecho a estar tristes, especialmente si hay cosas buenas en nuestra vida por las que podemos dar gracias. Pero la tristeza y la gratitud pueden coexistir. Puedes mirar a tu alrededor y reconocer las bendiciones que Dios te ha dado, mientras sigues anhelando aquello que aún no ha llegado (o lamentando lo que tuviste y perdiste).
Permítete sentir lo que sientes —pero no te quedes ahí.
Es saludable reconocer tus emociones y darte un tiempo para procesarlas, pero quedarte demasiado en ese lugar puede llevarte a la amargura hacia personas que amas y relaciones que valoras. ¡Y eso es lo último que deseas en una época que debería ser de deleite!
Si notas que estás cayendo en ese estado, vuelve a centrar tu corazón en Cristo. Recuerda Su gran amor por ti… y luego pon tu película navideña favorita para añadir un poco de alegría a tu día.
Si te sientes solo/a…
No tengas miedo de ser honesto(a) con tus amigos y familiares acerca de lo que estás viviendo. Diles lo que necesitas. Tal vez sea una llamada telefónica al final de una semana larga para ponerte al día con tu familia, o un café con un amigo durante tu hora de almuerzo. En la medida de lo posible, rodéate de personas que te amen y te apoyen.
Y lo más importante: recuerda que nunca estás realmente solo(a). Dios está contigo, más cerca que tu respirar, incluso en los momentos más oscuros, fríos y solitarios. Isaías 41:10 dice: “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.” – (NVI)
Él está listo para escucharte hablar de todo —sin importar cuán pequeño o insignificante te parezca.
Si te sientes aburrido/a…
¡Llena tu tiempo libre! Hay muchísimas actividades divertidas asociadas con la temporada navideña. Sé intencional y escribe una lista de cosas que quieres hacer antes de que termine el año.
Incluye actividades grupales: una cena estilo Friendsgiving (“Cena de acción de amigos”), una reunión para decorar adornos, o una visita a la granja local de árboles de Navidad.
Pero también agrega actividades para hacer en solitario: una noche acogedora de películas o un día para hornear galletas navideñas. Si no estás acostumbrado(a) a hacer cosas por tu cuenta, puede parecer extraño al principio. Incluso podrías sentir que otros te juzgan por no tener a alguien con quien compartir esos momentos. Pero la verdad es que las personas no son tan críticas como imaginas. Tener la confianza para salir y disfrutar la vida por tu cuenta es una cualidad admirable. Aprender a amar quién eres de manera independiente es un propósito valioso. Abraza la incomodidad. Eres una persona increíble —¡así que disfruta tu propia compañía!
Si ni siquiera sabes qué estás sintiendo…
Un minuto estás feliz, al siguiente estás triste. Luego tienes esperanza, y después te sientes desanimado(a). Un día estás lleno(a) de espíritu navideño, y al siguiente vuelves a preocuparte por la posibilidad de estar solo(a) para siempre.
Detente un momento. Respira profundo. Todo va a estar bien.
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?” – Romanos 8:32 (NVI)
No tienes que tener todas tus emociones resueltas. Tampoco necesitas estar más adelante de donde estás ahora mismo. Esta etapa de la vida tiene muchos altibajos; date permiso para atravesarlos todos. Libera la presión entregando tus circunstancias y sentimientos a Dios. Reafirma tu confianza en Su buen plan para tu vida. Él te sostiene, y nunca te soltará.
Y luego… simplemente permítete disfrutar la temporada. Galletas y dulces. Películas cursis. Regalos que probablemente volverás a regalar. Suéteres navideños extravagantes. Fotos familiares para tarjetas. Más sobras de las que podrás comer. Y al final de todo, la oportunidad de recordar y celebrar aquella hermosa noche silenciosa que trajo a nuestro Salvador al mundo.




