¿Alguna vez te has sentido ansioso el domingo por la noche porque temes lo que te espera en el trabajo el lunes por la mañana? ¿Alguna vez has deseado renunciar a tu empleo? Dios siempre quiso que nuestro trabajo fuera una parte significativa de nuestra vida, pero ¿qué hacemos cuando nuestro empleo genera más problemas que propósito? ¿Cómo puedes encontrar gozo y fortaleza en el Señor que te sostengan? Aquí tienes ocho pasajes y oraciones que puedes usar para ayudarte a prosperar en el trabajo, sin importar la situación en la que te encuentres.
“Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo.” – Colosenses 3:23
Padre celestial, hay días en que apenas puedo levantarme de la cama para ir a trabajar. El ambiente en el que me encuentro está robando el gozo de mi vida. Ayúdame a recordar que no trabajo para mi jefe ni para un cheque de pago; trabajo para ti. Muéstrame cómo dar lo mejor de mí en los días cuando me siento sin fuerzas. Cambia mi perspectiva sobre mis circunstancias en el trabajo para que pueda honrarte hoy.
“A tener como meta llevar una vida tranquila, ocuparse de sus propios asuntos y trabajar con sus manos, así como les hemos mandado, a fin de que se ganen el respeto de los que no son creyentes y no dependan de nadie.” – 1 Tesalonicenses 4:11-12
Señor, me siento frustrado por lo que ocurre en el trabajo. Siento que no tengo voz ahí. Hay tantas cosas que quisiera cambiar. Ayúdame a enfocar mi atención en lo que está bien y no en lo que está mal. Enséñame a llevar una vida tranquila y a ocuparme de mis propios asuntos. Dame discernimiento para saber cuándo hablar y cuándo guardar silencio. Que mi bondad y mi ética de trabajo sean un ejemplo para mis compañeros hoy. Haz en ellos y en mí los cambios que deseas hacer.
“Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.” – Mateo 5:16
Padre, trabajo en un lugar muy oscuro. Sé que me tienes aquí por una razón, pero no la entiendo. A veces desearía que me pusieras en otro lugar. Pero, por el tiempo que me tengas aquí, que yo sea una luz para las personas en este lugar. Que mis buenas obras brillen para que todos las vean y así te alaben a ti. Enséñame a reflejar tu luz de manera que guíe a mis compañeros de trabajo a Cristo.
“No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.” – Gálatas 6:9
Dios, te doy gracias porque me has dado un trabajo. No siempre lo siento como una bendición, pero sé que es una de las maneras en que provees para mis necesidades. Ahora mismo me siento cansado de ir por inercia en el trabajo. Lléname de tu poder y fortaleza. Ayúdame a seguir haciendo el bien, sin importar lo difíciles que se pongan las cosas. Que persevere para así cosechar una bendición en mi vida.
“Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.” – Mateo 11:28-29
Señor, estoy cansado del trabajo. Estoy cansado de mi jefe y de mis compañeros. Estoy cansado de todo esto. Tú dices que puedo venir a ti y encontrar descanso. Señor, eso es lo que necesito ahora: descanso. Estoy agotado y cargando cargas pesadas. Así que dame tu descanso hoy. Muéstrame cómo soltar mi propio yugo, y el que otros han puesto sobre mí, para tomar el tuyo. Enséñame a seguirte para que mi alma halle el descanso que tanto necesito.
“¿Quieres amar la vida y ver días buenos? Refrena tu lengua de hablar el mal y tus labios de proferir engaños.” – Salmos 34:12-13
Padre celestial, gracias porque me ayudas en los días difíciles de trabajo. Cuando algo me irrita, me cuesta mucho no expresar mis frustraciones. Ayúdame a cuidar mis palabras en el trabajo. Dame la fuerza para ser una persona íntegra aun cuando los que me rodean no lo sean. Que hable de mis compañeros como me gustaría que hablaran de mí. Enséñame a llevar ante ti las irritaciones de mi vida laboral y dejarlas a tus pies hoy.
“Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos.” – Romanos 12:18
Señor, me cuesta llevarme bien con las personas en el trabajo. Las cosas que dicen y hacen me irritan. Sé que no puedo cambiarlos; solo tú puedes hacerlo. Cambia sus corazones hacia mí y hacia ti. Ayúdalos a convertirse en las personas que tú quieres que sean. Ayúdame a poner de mi parte para vivir en paz con ellos hoy y a confiar en ti con todo lo que está fuera de mi control, sabiendo que tú ves lo que pasa, que te importa y que estás obrando detrás de escena.
“La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego.” – Proverbios 15:1
Padre, gracias por el amor y la gracia que me has mostrado. Tú eres lento para la ira y bondadoso conmigo aun cuando no lo merezco. Enséñame a mostrar la misma bondad a las personas en mi trabajo como tú lo has hecho conmigo. Ayúdame a verlas como tú las ves para que pueda amarlas como tú las amas. Haz que mis palabras y acciones apaguen las llamas del conflicto en mi trabajo hoy.



