“Y después de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables.” — 1 Pedro 5:10 (NVI)
El plan de Dios en medio del sufrimiento
“¿Todo este sufrimiento es realmente necesario? Si Dios es todopoderoso, ¿por qué no me libra de todo esto con solo un chasquido de sus dedos?”
Estas son preguntas muy reales para muchas personas. Sin embargo, se formulan de una manera que puede hacernos ver a Dios como el “malo” de la historia.
Pero hay buenas noticias: tu Salvador no es el malo de la historia. De hecho, Él es el verdadero héroe de tu historia.
Si en algún momento has tenido este tipo de pensamientos o preguntas, no te sientas mal. Mejor, permite que surjan otras preguntas más sanas en tu corazón, como:
“Jesús, ¿cuán comprometido estás conmigo incluso en mi sufrimiento?”
“¿Cuánta compasión tienes por mí en medio de esta oscuridad?”
“¿Cómo me vas a sostener hasta el final?”
Buenas noticias: tu Salvador no es el malo de la historia. Él es, sin duda, el bueno en tu historia.
El sufrimiento es parte de la condición humana desde Génesis 3, y los cristianos no estamos exentos. Todos hemos sufrido, estamos sufriendo o sufriremos en algún momento. Hechos 14:22 nos recuerda: “Fortalecían a los discípulos y los animaban a perseverar en la fe. ‘Es necesario pasar por muchas dificultades para entrar en el reino de Dios’, les decían.”
La Soberanía y el Poder de Dios
No sé tú, pero en mi vida he pasado por mucho sufrimiento. Mi esposa falleció de cáncer hace unos diez años; hace cinco fui diagnosticado con diabetes; y hace tres, perdí a ambos padres también a causa del cáncer.
Para ser sincero, me sentí completamente devastado. Esos fueron los momentos más dolorosos y difíciles de mi vida. Y aún hoy, mientras escribo estas palabras, mi cuerpo sigue luchando por mantenerse en buena salud debido a la diabetes.
Aun así, nuestro Dios soberano y fiel tiene un buen plan y gran poder para sostenernos en cada prueba que enfrentamos. Proverbios 20:24 dice: “El Señor dirige los pasos del hombre. ¿Cómo puede el hombre entender su propio camino?” Sigue confiando en el Señor, porque Él nunca te dejará ni te abandonará. Piensa en el dolor que Jesús soportó por ti al enfrentar la cruz. Algún día, en el cielo, tu vida estará libre de dolor, pero mientras tanto, mira a Jesús como tu principal fuente de apoyo y fortaleza.
Nuestro Dios soberano y fiel tiene un buen plan y gran poder para sostenernos en cada prueba que enfrentamos.
Mi amigo, oro por ti hoy con todo mi corazón. Que en medio del valle de sombra y de muerte puedas ver a nuestro Rey soberano usarte, sostenerte, fortalecerte, restaurarte y afirmar tu alma sobre el firme fundamento que es Jesús, todos los días de tu vida.
En Su gran nombre, amén.
Profundiza más
¿De qué maneras has visto la fidelidad de Dios en medio de tu dolor?
¿Cómo puede cambiar tu perspectiva del sufrimiento al enfocarte en la cruz de Cristo?



