Como creyentes, sabemos que nuestro verdadero tesoro está en el cielo. Sin embargo, para la mayoría de nosotros también está la realidad diaria de tener que trabajar para proveer para nosotros mismos y para nuestras familias. Aunque el trabajo es parte del buen diseño de Dios, vemos en Génesis que, después de la caída, el trabajo se convirtió en una necesidad cargada de esfuerzo más que un gozo. En ciertas temporadas, sentimos este peso más fuerte que en otras.
¿Estás en una temporada de desempleo o subempleo? ¿Estás luchando contra el miedo, preocupado por cómo llegarás a fin de mes o cómo proveerás para tu familia? Ánimo. Aunque vivimos en un mundo caído, Dios también promete cuidarnos y proveer para nosotros. En Mateo 6, Jesús muestra que, así como Dios cuida meticulosamente de las aves y viste con hermosura a los lirios, también podemos confiar en que proveerá para nosotros. Él nos ama mucho más que a las aves o los lirios.
Para ayudarte a cultivar esa confianza en Dios en medio de la incertidumbre que tal vez estés atravesando hoy, hemos preparado algunos versículos y oraciones para que medites en ellos.
1. Padre, sé que mi tranquilidad y mi paz no provienen de la estabilidad financiera, sino de estar arraigado en Cristo. Sin embargo, en mi humanidad, sigo luchando con miedo y frustración en tiempos de necesidad. Señor, en los días más difíciles necesito tu ayuda para recordar que esto es solo una temporada y que tú me sostendrás con tu fuerza.
"Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."
— Filipenses 4:12-13 (NVI)
2. Padre, bendíceme con tu paz en esta temporada de escasez mientras pongo mis ojos en ti en lugar de en mis preocupaciones. Es difícil confiar en ti cuando me siento tan abrumado por mis necesidades prácticas. Sé que tú estás al tanto de ellas, Señor. Como aquel hombre dijo: “Creo. ¡Ayúdame en mi incredulidad!” Te pido que me ayudes en las áreas en donde me cuesta trabajo creer que Tu me cuidaras.
"Al de carácter firme lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía."
— Isaías 26:3 (NVI)
3. Señor, hoy vengo a ti con expectativa, sabiendo que eres un Dios que provee abundantemente. En esta temporada de necesidad, te pido que pongas a personas de apoyo a mi alrededor y que me des la humildad para recibir tus buenos regalos a través de ellos. También te pido que me lleves a una temporada de abundancia y me ayudes a ser un buen administrador con lo que me bendices. Que pueda desbordar en generosidad hacia los que me rodean y están en necesidad.
"Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario y toda buena obra abunde en ustedes."
— 2 Corintios 9:8 (NVI)
4. Padre, necesito tu ayuda en estos momentos en los que me siento perdido y confundido. Mientras veo acumularse las cuentas, me pregunto si estoy tomando el camino correcto. Estoy abrumado. ¿Estoy dejando pasar algo, Señor? Necesito tu consuelo hoy, al saber que, si te busco, me llevarás al lugar donde debo estar. Dame tu sabiduría y ayúdame a confiar en tu soberanía para cuidar de mi familia y de mí.
"El Señor dice: ‘Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti.’"
— Salmo 32:8 (NVI)
5. Señor, por favor bendíceme hoy con tu paz- una paz genuina y duradera. Sé que mi paz y mi gozo no dependen de mis circunstancias, pero me cuesta llevarlo a la práctica. Espíritu Santo, ven y ayúdame a experimentar una paz centrada en el evangelio, una paz inquebrantable incluso en estos tiempos inciertos.
"La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden."
— Juan 14:27 (NVI)
6. Padre santo, sé que me pides esperar pacientemente y no temer. Aun así, siento que mi ansiedad crece a medida que esta temporada de espera se alarga. Ayúdame a ver y creer que me estás bendiciendo con algo que las posesiones materiales y la estabilidad financiera nunca podrán darme: una dependencia más profunda de ti. Ayúdame a permanecer en ti mientras espero y a confiar en la obra que estás haciendo en mí y para mí.
"Pon tu esperanza en el Señor; cobra ánimo y ármate de valor, ¡pon tu esperanza en el Señor!
— Salmo 27:14 (NVI)
7. Padre, sé que no eres un Dios vengativo que se complace en quitarle cosas a tus hijos. Pero a veces, cuando veo a otros prosperar, tengo la sensación de que no me escuchas ni te importa mi lucha. Dame ojos para ver cómo me estás bendiciendo en medio de esta difícil temporada y dame fuerzas para seguir pidiendo tu provisión. Sé que me escuchas y me amas profundamente.
"Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!"
— Mateo 7:11 (NVI)
8. Señor, en los momentos en que me siento descuidado por ti, ayúdame a ver la cruz y recordar tu profundo amor por mí. Enviaste a tu Hijo a morir en mi lugar para que yo viva contigo en tu Reino para siempre. Ayúdame a experimentar el gozo y la paz de esta verdad hoy. Si pagaste mi libertad eterna con la sangre de tu Hijo, puedo confiar en que proveerás todas mis necesidades.
"El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?"
— Romanos 8:32 (NVI)
9. Me asombra que tú, el Creador del universo y de todo lo que en él existe, cuides de mí. Que esa verdad calme hoy mi corazón ansioso mientras rindo a ti mis preocupaciones diarias, Padre celestial. Te pido que me sorprendas alentándome o proveyendo de manera específica lo que necesito hoy.
"Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes."
— 1 Pedro 5:7 (NVI)



